No pongamos barreras al disfrute

Sin perder de vista lo que el turismo supone para Málaga y hace por Málaga, no debemos olvidar el verdadero significado e importancia que tiene el espacio público para los vecinos. El espacio público y las personas que los habitan representan la identidad de una. La ciudad debe ser visitable, debe estar cuidada, pero al mismo tiempo debe ser disfrutable para las personas. Es necesario integrar estos dos interese sean compatibles ya que hacen que un lugar se perciba con identidad y autenticidad. La ciudad se debe diseñar para ser vista pero también para ser vivida. De otra forma el espacio público carece de sentido y se convierte en una caricatura.

Fuente del Palmeral de las Sorpresas cerrada por una valla 

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Así juegan los niños en otras fuentes abiertas al público 

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El disfrute y la apropiación (para ello también su accesibilidad) del espacio público por los ciudadanos son valores intrínsecos que una ciudad debe transmitir. Un buen indicador de cuánto y cómo los ciudadanos sienten su ciudad es cómo la hacen suya. Además de un buen indicador de la felicidad y satisfacción de los ciudadanos con su ciudad.

Escalón para acceder a la zona de bancos ( izda) y “Prohibido pisar el césped” (dcha)

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Otras posibilidades de uso: gimnasia,  yoga, picnic, descanso, mini-golf, patinaje,… 

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Debemos entender que el patrimonio de una ciudad no sólo son sus monumentos, sus calles y sus edificios, también las personas.  Si no, pensemos cuando nosotros visitamos otra ciudad… no hay nada más intenso que ver una ciudad llena de vida, de actividad, que invita a participar y disfrutar de ella… incluso a quedarse.

Para completar la imagen de Málaga, dejemos a los malagueños que utilicen el espacio público con más libertad.